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LIDOM: Los que ponen la alegria en el play

Santo Domingo - Llevar alegría “al play” es la encomienda de las mascotas de los equipos, que llegaron desde hace más de un lustro con el objetivo de entretener a los miles de fanáticos que acuden a los diferentes estadios de béisbol profesional de la República Dominicana.

El Aguilita, (Águilas), El Tiguerito (Licey), Rufo (Escogido), Paky (Estrellas), Caballito (Gigantes) y el Torito (Toros) son los encargados de animar las graderías sin importar el marcador.Al final su trabajo es distraer y amenizar shows entre entradas en el curso de un juego.

Estos personajes fuera de las líneas de cal y arena tienen varios oficios: unos son payasos, otros hacen cualquier tipo de trabajo con tal de ganarse la vida, como es el caso de Luís, la mascota de los Toros del Este, que es chofer cuando no está trabajando con el equipo de La Romana. El Tiguerito también se gana la vida en la temporada muerta como vendedor en un negocio casero que tiene en su casa.

El trabajo de las mascotas

Las mascotas llegan dos horas previo a cada partido y se van una vez se ha terminado el encuentro. Usan varios personajes y trajes, que se los proporciona el equipo.

Los shows que hacen entre juegos son organizados por el departamento de mercadeo del equipo para el cual trabajan, o en su defecto ellos mismos lo coordinan y organizan, pues hay varios que tienen la versatilidad de ser actor. Aunque la gente piensa que el trabajo de la mascota es fácil, estos héroes anónimos entre shows deben ir al camerino, ya que no es fácil según narran aguantar más de un baile con el traje. De hecho, hay personajes que se han desmayado con el traje, en hechos aislados.

Asimismo, estos hombres de bien que interpretan personajes para los equipos deben ir a las escuelas y amenizar actividades, por lo que muchas veces son maltratados por niños inocentes que desconocen que detrás del personaje hay una persona que siente y padece. “Niño yo siento. Una vez uno le dice eso el niño en cuestión se da cuenta que uno habla y siente y para de pellizcarnos, entre otros maltratos inocentes que nos hacen los niños ”, observa Paky, la mascota de las Estrellas.

Unas de las características de las mascotas de los equipos de Lidom es que los “picoteos” han aumentado en tiempo de pelota, porque según dicen el trabajo le ha llegado a la gente.

Para muestra un botón. En el mes de diciembre uno de ellos declaró que al menos unas 60 actividades pudo hacer con el personaje del equipo para el cual pertenece.

El Aguilita

Santiago. Todos le conocen como la mascota más alegre del pasatiempo nacional… con sus movimientos y jocosidades es capaz de despertar emociones en niños y adultos. “El Aguilita” es la representación fiel del símbolo del equipo de béisbol, las Águilas Cibaeñas.

Desde el año 2000 el santiaguero Jochy Taveras ha tenido la tarea de personificar al “Aguilita”, una pintoresca mascota dotada de alas y pico, la cual realiza rutinas que le han colocado en un sitio preferencial y de éxito entre la fanaticada.

Al iniciar el partido, luego entre innings, Jochy da vida al disfraz transformándose en el carismático y divertido personaje.

Por sus bailes, ocurrencias, actos sorpresivos y, sobre todo, mucho respeto al público, el éxito y la popularidad de “El Aguilita” han ido en aumento tanto en los estadios nacionales como en los internacionales y por ello se ha convertido en la mascota más icónica y conocida en el área del Caribe.

Las caras de las mascotas del béisbol profesional RD

La mayoría también laboran como payasos y animan cumpleaños infantiles

Luís De los Santos (El Torito, mascota de los Toros): Luís es nativo de La Romana. Llegó a los Toros por casualidad, luego de la muerte de quien tenía el personaje de El Torito, de nombre Alex.

Este joven se define como una persona de buen corazón, que tiene muchos adeptos en su ciudad natal.

Tiene licencia categoría uno que cuando no hay –pelota- trata de ganarse la vida conduciendo como chofer.

Luís estuvo en su segunda campaña con los Toros del Este. Tiene varios personajes, entre ellos, el de Doctor, el Toro tradicional y el Súper Toro. Además, personaliza un Capitán de la Policía Nacional, donde lleva puesto su quepis.

El Torito es soltero, tiene una niña de un año que reside en la capital.

Francisco Javier Watts (Paky, mascota de las Estrellas): Francisco es nativo de San Pedro de Macorís. Cuando se quita el traje de Paky trabaja en una empresa propia de payasos. Alquila sonido, donde incluye la animación, entre sus paquetes.

Llegó a las Estrellas hace un par de temporadas por su talento, pese a que cuando le ofrecieron el trabajo lo rechazó, por sus obligaciones como payaso y el negocio particular.

Definió el personaje de Paky como el más importante, ya que las contrataciones se han triplicado y hasta cuando viaja en un motor, carro o autobús en su natal, la gente le saluda “Ey Paky”. Es decir que su nombre de pila pasó a un segundo plano.

Francisco se define como un joven humilde, de familia. Tiene un hijo de 12 años a quien le dedica su tiempo libre y al que le da todo.

Dice que el personaje de Paky, que es la abreviación de Paquidermo, fue idea del gerente general de las Estrellas, José Mallén Calac.

Frederick Arias (Rufo, mascota del Escogido): Rufo necesita poca presentación, pues desde su llegada a los Leones del Escogido la gente se ha familiarizado con él.

Rufo trabaja con el grupo de bailarines de Núcleo Extremo, también hace las veces de payaso y anima eventos, pero eso lo hace de manera particular. Según contó su agenda está llena casi siempre.

Para Rufo nada es difícil cuando tiene puesto el traje de mascota, porque ama lo que hace y le divierte mucho entretener al público.

Rufo aclara que nunca ha sido expulsado de algún partido de Lidom como se comentó hace un par de semanas, luego del episodio que se armó cuando él lanzó una vela de cumpleaños al dogout de los Toros del Este, donde varios jugadores salieron huyendo. Para ese momento, Rufo se vistió de talibán. Luego fue llamado por el presidente de la liga, Vitelio Mejía, pero no hubo contratiempos.

Dice que fueron los propios jugadores de los Toros que le motivaron a hacerlo, porque tiene buena relación con la mayoría de los peloteros de ese club.

Ramón Beltré (El Tiguerito, mascota del Licey): El Tiguerito es un personaje que llegó hace poco a los azules Tigres del Licey, pero que rápidamente ha sido reconocido por la fanaticada felina.

Dice que cuando siente la adrenalina del público en medio de su show se convierte en otra persona, pues es lo que busca, que los fanáticos se sientan bien con sus bailes y actuación dentro y en las graderías del estadio.

Para el Tiguerito, que la gente se le acerque, le reconozca y le pida una foto es más que suficiente, ya que entiende que para eso trabaja, para ganarse el cariño y respeto de los aficionados, que es su objetivo cuando se pone el traje.

El Tiguerito es payaso, anima shows y fiestas de cumpleaños de niños. Además de que tiene una tienda de ropa en su casa que le permite equilibrar cuando no hay pelota, porque solo recibe pago por parte de su equipo en la temporada de béisbol invernal.

Joel Antonio Santos Domínguez (Caballito, mascota de los Gigantes): El Caballito tiene 26 años. Es nativo de San Francisco de Macorís, donde es conocido popularmente por varios personajes que interpreta, como el payaso Loquitin, ya que trabaja en programas de televisión en su natal, además de ser animador.

El también actor llegó a los Gigantes del Cibao en la temporada pasada, precisamente el 7 de enero. Narró que fue recomendado por el cineasta Omar Javier Suriel, quien recibió una llamada de Vantroi Williams, que trabaja en el departamento de mercadeo de los Gigantes del Cibao.

Dice que cuando le prestaron el traje pasó la prueba en lo inmediato, quedándose con el trabajo y personaje del Caballito. Alega que poca gente conoce quien está detrás del personaje.

El Caballito, según cuenta, ha conectado con el público de la ciudad del Jaya, pues es muy espontaneo y trata de llevar un contenido ameno en cada partido.

DAVID LE ECHÓ UN CUBO DE HIELO A LA AGUILITA

David Ortiz le echó encima un cubo de hielo tras los Leones del Escogido perder la serie final del 2000-01 en Santiago.

“Después de eso nos hicimos muy amigos porque él nos reforzó en la Serie del Caribe de ese año”, dice Jochy, quien recientemente fue operado de un tumor en el cuello del cual ya está recuperado. Cuenta que con los árbitros ha aprendido a conocer cuales son sus límites como mascota.

Entiende que debe respetar el juego y las normas, por ello ha cosechado buenas relaciones con los jueces del juego. “Ellos son la autoridad dentro el terreno y yo los respeto y sigo sus lineamientos”, afirma Jochy.

Por William Aish 
(Colaboración de Juan Sainthilaire sobre El Aguilita).