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Opinión: La sabermetría ya manda en tomas de decisiones en Lidom

SANTO DOMINGO. Para desarrollar estrategias en las oficinas de operaciones y en los cuerpos técnicos de la Lidom, las hojas de estadísticas clásicas que recogen el desempeño de los jugadores y equipos, además de los reportes de avanzada, han cedido protagonismo a datos microscópicos, conocidos como métricas, sabermetría o estadísticas de última generación.

Es una revolución joven, con edad de un dígito, pero que ya alcanza a los seis equipos con la incorporación de los Gigantes esta campaña de Jonathan Tiburcio y Huáscar Beltré, que hacían funciones similares con el Licey.

Si bien a un número alto de los jugadores, fanáticos y comunicadores les cuesta aceptarlas, los equipos han entendido que vivir de espaldas a ellas es desaprovechar herramientas que pueden ser tan útiles para ganar como a un taxista las aplicaciones Waze y Google Maps para encontrar las rutas menos congestionadas.

Cuando Anderson Hernández sale a batear, el dirigente rival tiene una carpeta en el dugout que dice las zonas por donde salen los batazos de El Menor a ambas manos, a cuáles lanzamientos es más vulnerable y a cuáles es más efectivo, alimentados por el desempeño de este en los circuitos donde ha jugado.

Igual ocurre con el resto de jugadores, del que se crean hasta seis mapas de tendencias, una forma de encontrar respuestas logarítmicas para influir en un deporte tan impredecible como el béisbol, donde un bateador que falla siete de 10 ocasiones es una estrella.

Es una información que no aparece gratis en la Web, hay que comprarla a empresas que se encargan de recopilar datos, y juntarla con las de una temporada tan corta como la Lidom con fórmulas desarrolladas en hojas de cálculos como MS Excel o Numbers, de Macs.

Amante del béisbol, las matemáticas avanzadas y la informática es el perfil del personal que ocupa esa posición, tan importante en el béisbol de hoy que los campeones Astros de Houston tienen en su departamento un ingeniero con experiencia en la NASA.

“La utilizamos mucho, nos da parámetros, facilidad para llevar un juego para matchear (emparejar), para poner un line-up, es muy, muy bueno”, dijo Lino Rivera, dirigente de las Águilas y que en el torneo 2015-2016 lo hizo con el Licey. “Si te da buena información, buena data, de elementos, de velocidad, te crea muchas cosas, se te hace mucho más fácil el juego, pero uno también tiene que utilizar su sentido común, este... su feeling (sentimiento) y es importante tener un balance sobre eso y cómo uno ve el béisbol”.

Es tal el uso que tiene en la toma de decisiones que un equipo como los Gigantes para fichar un lanzador no puede ignorar su BABIP (promedio de bateo de bolas en juego) y el FB% (porcentaje de elevados) tomando en cuenta que lanzará en un parque amigable para los bateadores. Para uno que lanzaría en el Quisqueya el GB% (porcentaje de rodados) es una estadística más importante que el número de victorias, igual que el FIP (pitcheo independiente de la defensa).

¿Pueden hacer la diferencia en un juego? “Definitivamente sí, definitivamente. Pero algunas veces también falla, como todo, entonces tú juegas (al defensor) en una posición y el batazo sale para otro lado, entonces son situaciones que se dan porque el béisbol es muy impredecible”, dice Rivera, un dirigente de la “vieja guardia”, que ha hecho la transición.

Entre técnicos consultados salió a relucir la diferencia generacional. Algunos consideran que los recursos que los equipos invierten en estas informaciones podrían ser mejor capitalizados facilitando vídeos personalizados a los jugadores, más allá de la simple repetición de los juegos. 

El estadio Quisqueya cuenta con el dispositivo Trackman, un hardware que incluye múltiples sensores que puede capturar hasta 2000 muestras por segundo e identifica desde el tipo de lanzamiento que hace el pitcher, las rotaciones que hace la pelota hasta las zonas que toca en la mascota del receptor. “Ya la diferencia no sería la data, sino cómo se usa la data, ya eso dependerá de la capacidad que tiene cada dirigente y de las situaciones propias del juego”, dijo José Gómez, asistente de Moisés Alou en la gerencia del Escogido y del equipo dominicano en las dos últimas versiones del Clásico Mundial de Béisbol. “A veces tú tienes una información sobre un shift (cambio) defensivo de un jugador, que se está usando mucho en la Liga Dominicana pero ese jugador ese día batea por otro lado y el resultado no se te da y eso no quiere decir que la data no sea buena, también hay que estar pendiente a la situación del juego, pero de una manera o de otra todo el mundo aquí está utilizando esas estadísticas”, dijo Gómez.

Por Nathanael Pérez Neró / Diario Libre 
NPerez@diariolibre.com