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Opinión: Astros están listos para imponer una dinastía, pero eso también lo creímos de los Cachorros en 2016

LOS ANGELES - George Springer, de 28 años, se llevó bajo su brazo derecho el primer trofeo de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial bautizado como Willie Mays, lo cargaba como si fuera un balón de fútbol, mientras era llevado de una entrevista a otra después del triunfo en el Juego 7 de los Astros de Houston.

Carlos Correa, de 23 años, sonrió tan implacablemente en la celebración que fue como si alguien pintara la sonrisa en su rostro, porque había protagonizado una de las mejores propuestas de matrimonio de la historia, sacando un diamante del tamaño de una pelota de béisbol de su bolsillo trasero minutos después de ganar una Serie Mundial. Alex Bregman, también de 23 años, deambuló por el cuadro en el Dodger Stadium con sus padres. José Altuve tiene 1,250 hits, tres títulos de bateo y ahora un campeonato, y solo tiene 27 años. Los Astros son tan jóvenes, consumados y atléticos que el reflejo instantáneo era preguntarse sobre el nacimiento de una dinastía.

Vale la pena recordar que hace un año la misma conversación se cernió en torno a los Cachorros de Chicago en la efervescencia al ganar el campeonato. Los Cachorros fueron y aún son jóvenes, talentosos y cargados de atletas de alto nivel como Kris Bryant, Willson Contreras y Javier Báez. Pero ahora los Cachorros están en medio de un cambio enorme, con señales de que la oficina principal del equipo estaba profundamente insatisfecha con el progreso del grupo.

Formar un equipo lo suficientemente bueno como para ganar la Serie Mundial requiere una gran cantidad de tiempo y mucha suerte.

Mantener una dinastía es mucho más difícil debido a los efectos del tiempo y el dinero en los jugadores, además de los presupuestos.

Chris Bosio, el entrenador de pitcheo de los Cachorros, fue despedido (y luego contratado por los Tigres). John Mallee, el entrenador de bateo muy respetado y trabajador, fue despedido cuando Theo Epstein tuvo la oportunidad de contratar a Chili Davis, alguien que trabajó él en la organización de los Medias Rojas. El coach de tercera base, Gary Jones, muy laureado en su trabajo, fue reemplazado por el más reconocido Brian Butterfield, quien es considerado como uno de los dos o tres mejores entrenadores del cuadro dentro del deporte. Los registros de Davis y Butterfield son tan extensos que podrían estar en una mejor posición para exigir un mayor nivel de responsabilidad después de una temporada en la que el enfoque diario del equipo hacia los turnos al bate parecía errático. Algunos evaluadores rivales creen que los Cachorros estaban infectados por el síndrome del ángulo de lanzamiento, con demasiados swings de todo o nada en situaciones en las que el simple contacto hacia el campo opuesto hubiera sido suficiente.

En el pasado, los Cachorros parecían reacios cuando otros equipos preguntaban sobre algunos de sus jugadores de posición, como el jardinero Kyle Schwarber y Báez. Sin embargo, en esta temporada baja, estarán listos para hablar sobre sus bateadores, ya que consideran formas para llenar los vacíos en su cuerpo de lanzadores: necesitan al menos dos lanzadores abridores detrás de Jon Lester, Kyle Hendricks y José Quintana y podrían obtener uno a través de la agencia libre y el otro por el intercambio. Hay ejecutivos de otros equipos que creen que el Schwarber desafiado defensivamente, al final, resultará ser un mejor jugador para un club en la Liga Americana, donde puede obtener muchos turnos al bate como bateador designado.

• Los Marlins decidieron mercadear al toletero Giancarlo Stanton este invierno, como informó el Miami Herald. Recientemente el club ha estado en contacto con otros equipos y ha comunicado la disponibilidad de Stanton, junto con el segunda base Dee Gordon y el antesalista Martín Prado. Por ahora, los Marlins tienen la intención de mantener a los jardineros Christian Yelich y Marcell Ozuna, aunque la sensación entre los evaluadores rivales es que esto podría cambiar si los Marlins luchan por encontrar un acuerdo adecuado por Stanton, a quien se le deben 290 millones en las próximas 10 campañas. Stanton debe aprobar cualquier intercambio.

La especulación de la industria sobre un posible punto de aterrizaje se centra alrededor de los Filis, que actualmente tienen la mayor flexibilidad de nómina de todos los equipos en las mayores, así como los prospectos para ofrecer; los Medias Rojas, que necesitan un bateador poderoso como Stanton y podrían llevárselo si están dispuestos a superar los límites del impuesto al lujo y pagar más; también los Cardenales necesitan un bate en la mitad del orden; así como los Gigantes, un equipo mayormente desprovisto de poder el año pasado; y los Dodgers, porque bueno, son los Dodgers, quienes gastaron $ 70 millones más que el equipo más cercano en la Liga Nacional esta temporada.

• Lance McCullers Jr. lanza su bola curva, un lanzamiento que aprendió cuando era adolescente, más a menudo y más duro que cualquier otro lanzador en el béisbol. Tiene tanto dominio que los compañeros de equipo dicen que ni siquiera la practica entre salidas o durante el calentamiento para un juego. Como hizo antes de la primera entrada del Juego 7, McCullers no lanzó nada más que bolas rápidas y cambios. Pero una vez que comenzó el juego: "tiempo de martillar", montones y montones de curvas. McCullers explicó que su curva tiene tanto efecto en una de sus uñas que prefiere guardar las municiones para el juego.

• Cuando el agente de Charlie Morton lo llamó el otoño pasado para relatar los términos de una oferta que había recibido de los Astros, Morton se sorprendió de que Houston le hubiera dado un contrato multianual con un buen dinero, dadas sus lesiones y problemas con los Piratas. El agente dijo: dos años, $ 7 millones. Morton estaba emocionado con la idea de que alguien estaba dispuesto a pagarle $ 3.5 millones anuales. Pero Morton había malinterpretado lo que su agente le dijo. No estaba recibiendo $ 7 millones en dos años; obtuvo $ 7 millones por año, más de dos años. Morton estaba algo asombrado por esto y estaba listo para aceptar de inmediato.

Pasaron uno o dos días sin una resolución final, y Morton le preguntó a su agente por qué había una demora en la finalización del contrato, y el representante explicó que las dos partes estaban trabajando en los bonos de rendimiento.

"Basta de eso", recordó Morton. Él no quería atracos por un trato que nunca esperó.

Cuando el gerente de los Astros A.J. Hinch fuera al montículo para relevar a Morton en sus apariciones, el lanzador diría estas palabras al salir: "Gracias".

E incluso en los primeros momentos después de que Morton dominara a los Dodgers en las últimas cuatro entradas de la Serie Mundial, habló con esa humildad y emoción características.

Por Buster Olney / ESPN Deportes