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Moisés Alou: “Serie Mundial cambió mi carrera”

Dicen que hay momentos en la vida que provocan cambios importantes en un ser humano, el famoso “antes y después”.

Para el exjardinero Moisés Alou, ese antes y después vino en forma de su actuación en la Serie Mundial de 1997 con los Marlins de Florida.

En siete partidos ante los Indios de Cleveland, Alou registró promedio de .321, con tres jonrones, nueve remolcadas y seis anotadas, además de dos dobles, para ayudar a la primera corona en la historia de la franquicia.

Para el hijo de Felipe Rojas Alou, esa actuación, ese evento, le dio un impulso incomparable a su carrera.

“Ya yo tenía siete años en Grandes Ligas, y venía de dos series malas de playoffs contra los Gigantes y contra los Bravos. Esa actuación en la Serie Mundial me dio una confianza impresionante para el resto de mi carrera, con los Astros y con los Cachorros en lo adelante”, dijo Alou al conversar con redactores del Hoy.

Esa Serie Mundial con los Marlins fue la única visita y título en los 17 años en las mayores para Alou, quien jugó además para los Piratas de Pittsburgh, Expos de Montreal, Gigantes, Astros y Mets de Nueva York.

De sus 17 años en la Gran Carpa, ese campeonato con los Marlins representó el momento cumbre de Alou.

“Por mucho, by far, ese fue el mejor momento de mis 17 años en las Grandes Ligas”, aseguró el hoy gerente general de los Leones del Escogido.

El nombre de Alou fue considerado para el premio al Jugador Más Valioso de dicha Serie Mundial, galardón que terminó en manos del cubano Liván Hernández, quien ganó dos partidos, pero con una efectividad de 5.27 ante los Marlins.

Alou dice que durante todo el proceso de la serie y al momento de ganarla, el premio no pasó por su mente.

“Estaba feliz porque tenía un anillo en mis manos, eso era lo importante”, comentó Alou.

No obstante, reconoce que posteriormente, el tema sí le llegó a la mente.

“Al principio yo no estaba pensando eso y apenas me enteré del asunto cuando un compadre mío llegó al clubhouse y se quejó de que el premio se lo dieron a Liván, pero a mí no me importaba aunque un tiempo después me junté con José Rijo y en su casa vi el trofeo de Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1990 y ahí fue que me dije a mí mismo, que yo podía haber tenido el mío”, comentó.

Y aunque el premio no quedó en sus manos, el recuerdo y el anillo mismo pesa mucho más para el brillante bateador.

Por Dionisio Soldevila / Periódico Hoy