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MLB: Los Dodgers de Los Angeles creen que el 2017 es su año, por fin

No importa cuántas veces repetimos la frase, "Los Dodgers de Los Ángeles no han ido a la Serie Mundial en casi 30 años". Sigue sonando raro. Es como si no cuadrase. Los Dodgers son, por supuesto, una de las franquicias históricas del béisbol, el equipo de Jackie Robinson, de Sandy Koufax, de Vince Scully y de aquel jonrón inolvidable de Kirk Gibson.

"Tengo que reconocer que los Dodgers son diferentes", dijo Stan Kasten, quien ha pasado una vida ligada al béisbol y ahora es parte del grupo de propietarios de los Dodgers.

Kasten dice lo mismo que tantos otros en Los Ángeles y dentro de la organización. Todos insisten en que hay algo completamente diferente respecto al aura de los Dodgers.

Y creen que es hora de ganar la Serie Mundial de una vez por todas.

Después de barrer a los Mets la noche del domingo, los Dodgers amanecieron el lunes con registro de 79-32, el mejor de Grandes Ligas. Desde el 4 de julio, tienen 25-3 y desde el 7 de junio 44-7.

Los Ángeles lleva un ritmo de 114 victorias, lo que los haría igualar a los Yankees de 1998 con el segundo mayor total de triunfos en una campaña en la historia. Sólo los Marineros del 2001, que ganaron 116 veces, estarían por encima de ellos. Desde que colocaron al novato sensación Cody Bellinger en el lineup, han ganado el 76% de sus juegos. Y pareciesen ser un equipo sin puntos débiles: Tienen una gran ofensiva, una gran defensa, una gran rotación encabezada por el mejor lanzador del planeta y un bullpen increíble.

Y como si todo eso fuese poco, la semana pasada sumaron a sus filas al estelar japonés Yu Darvish. Alguien pudiese argumentar que haber hecho eso es demasiado, una exageración. Pero ése es el punto. Los Dodgers no quieren dejar para nadie más. Han intentado todo lo demás. Han ido a la postemporada 10 veces desde aquella milagrosa Serie Mundial de 1998. Han gastado muchísimo dinero, conseguido a innumerables estrellas, contratado a managers de renombre y desarrollado a brillantes peloteros en sus granjas. Y aun así, se han quedado cortos.

Pero esta vez, ni los dueños, ni la directiva, ni la gerencia de los Dodgers decidió no tomar más riesgos. Quieren ser un súper equipo.

Y es muy posible que Darvish, quien siempre ha lidiado con el estrellato, los lleve hasta allá. Desde que llegó a los Estados Unidos ha ponchado a 970 bateadores en 789.2 innings, incluidos ocho en su debut con Los Angeles el viernes en el Citi Field. Es cierto que fue inconsistente por momentos con los Rangers, pero ahora lanzará en la Liga Nacional. Numerosos pitchers (Jake Arrieta, Max Scherzer, Zack Greinke, Greg Holland, para nombrar a algunos) se han ajustado de maravilla a ese cambio. Y Darvish llega a un equipo fantástico que jugará una defensa brillante y anotará muchas carreras para respaldarlo.

Siempre hay sentimientos encontradas con los súper equipos como estos Dodgers. Cuesta enamorarse de ellos. Nos gusta la paridad, las luchas por llegar a la postemporada, el suspenso y el drama. Los Dodgers acabaron con todas esas cosas en lo que a la temporada regular respecta. Tienen 15.5 juegos de ventaja sobre los Rockies, a pesar de que Colorado récord de 64-48, una marca que sería suficiente para estar de primeros en otras tres divisiones. 

El espectacular lineup de los Dodgers tiene a ocho jugadores con 10 jonrones o más e incluye a dos candidatos para ganar el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, Corey Seager y Justin Turner, además del casi seguro Novato del Año, Bellinger. El bullpen es tan bueno que Los Angeles ha llegado al sexto inning con la ventaja en 61 ocasiones y ha ganado cada uno de esos juegos. Y la rotación tendrá en algún momento a Kershaw, Alex Wood (13-1 con de 2.33 de efectividad) y Darvish.

No parece justo para los demás. Pero a los Dodgers no les importa eso. Se cansaron de esperar y están convencidos de que llegó su hora.

Por Joe Posnanski / MLB.com