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Análisis: El traspaso de Irving y Thomas, ¿bueno para Celtics y Cavs?

El espectacular traspaso que ha sido acordado entre Boston Celtics y Cleveland Cavaliers ha sorprendido en el mundo NBA a jugadores, directivos y aficionados. Pocos creían que a finales de agosto Danny Ainge iba a ponerse agresivo en la mesa de negociaciones y estuviese dispuesto a poner sobre la mesa ese tesoro que con tanto mimo guardaba, la elección de primera ronda del Draft 2018 de Brooklyn Nets, la cual pertenecía hasta hace unas horas a Boston merced a la ya lejana salida de Paul Pierce y Kevin Garnett.

Pero finalmente Ainge, un veterano en los despachos, y Koby Altman, un general manager novato que está al frente de los Cavs desde hace un mes, acordaron el traspaso y los bases titulares de los dos equipos que pelearon por el título de la Conferencia Este en 2017 vestirán un nuevo uniforme el próximo curso.

¿Quién gana? ¿Quién pierde?

Aunque las primeras reacciones no se han hecho esperar y un gran porcentaje de aficionados y analistas dan como vencedor del traspaso a Cleveland, este acuerdo en realidad debe ser visto como beneficioso para ambas franquicias. Parece que Boston recibe poco a cambio de lo que da, pero en un movimiento así no solo hay que analizar el corto plazo sino el nuevo planteamiento de la franquicia de cara al futuro. Sí, Cleveland obtiene varios jugadores interesantes y una, a priori, excelente ronda del Draft, pero también es cierto que el mejor activo que recibe, Isaiah Thomas, está lesionado y puede dejar de ser de los Cavs en poco más de 10 meses.

Un buen movimiento de Boston

Comencemos por Boston. Los Celtics han perdido a un All-Star como es Isaiah Thomas, a un jugador de equipo excelente en defensa y con buena capacidad en ataque en Jae Crowder, un proyecto de futuro como Ante Zizic y una ronda del Draft 2018 que perfectamente podría caer entre las tres primeras. Lo que ha entregado Ainge es mucho y sorprende aún más teniendo en cuenta que Boston no cerró acuerdos en junio por Jimmy Butler o Paul George por su resistencia a entregar la primera ronda de Brooklyn, por lo que algo ha tenido que ver en Irving para finalmente dar su brazo a torcer.

La realidad es que aunque Boston poseía una gran cantidad de jugadores con excelentes contratos y elecciones del Draft como para dar envidia a los otros 29 equipos de la NBA, en algún momento desde la directiva se tenía que cambiar el rumbo porque no se pueden acumular piezas sin tomar la decisión definitiva de ir a por todas. Los Celtics ya tenían firmados a 16 jugadores para la próxima temporada, por lo que estaban obligados a renunciar a un jugador para poder arrancar el año y algunas elecciones de los últimos Drafts no se estaban aprovechando por la imposibilidad de añadirlos a la plantilla.

Más. Dos jóvenes como Jaylen Brown (una temporada de experiencia) y Jayson Tatum (novato) han dejado tal cantidad de destellos que no es descabellado pensar que puedan ser All-Stars en un futuro, lo que unido a sus económicos contratos obliga a apostar por ellos y mantenerlos a las órdenes de Brad Stevens, pero la presencia de Jae Crowder sin duda les privaba de más minutos.

A los dos factores anteriores se une la llegada de Gordon Hayward como fichaje estrella y la inminente agencia libre de Isaiah Thomas el próximo verano. Y esto, el contrato de Thomas se iba a convertir en un problema para Boston. Thomas es un jugador que ha hecho una campaña digna de ser candidato al MVP en 2016-17, pero terminó el año con una lesión de importancia por la cual aún es duda para comenzar el curso en octubre y su intención futura no es otra que la de firmar un contrato máximo en 2018.

Si Ainge creía que Thomas no iba a merecer el sacrificio salarial requerido era mejor hacer lo que ha hecho: traspasar sus derechos y a cambio apostar por un jugador estrella como Kyrie Irving, quien tiene un enorme bagaje en playoffs promediando en los dos últimos años más de 25 puntos por noche en partidos de eliminatorias, un rendimiento fuera de toda duda y aún estará bajo contrato hasta 2019 por un total de 38,6 millones de dólares.

Para conseguir a Irving Ainge estaba obligado a traspasar a varios jugadores y así alcanzar los 13,6 millones de dólares mínimos en valor que se debían enviar a Cleveland, por lo que las opciones eran un trío formado por Thomas —obvio por posición y futuro contrato—, un jugador a elegir entre Jae Crowder, Marcus Morris, Jaylen Brown o Marcus Smart y una pieza más de una lista de jugadores con poca experiencia como son Guerschon Yabusele, Ante Zizic, Terry Rozier, Semi Ojeleye o Abdel Nader. Dando por hecho que Tatum, Brown y Smart son intocables para la gerencia de los Celtics y que Morris no interesaba en Cleveland, la opción de Crowder era la única salida.

¿Pero y la elección del Draft de Brooklyn? ¿Por qué la entrega Boston? Se puede asegurar que sin esa ronda no hubiese habido trato, pero eso toca explicarlo más adelante no sin antes dejar constancia que Cleveland quería esa ronda para protegerse en 2018 de una posible huida de Thomas. Hay que recordar en este punto que los Celtics mantienen para el futuro la elección de primera ronda de Los Angeles Lakers de 2018 o —76ers en 2019—, la cual puede convertirse de igual manera en una alta ronda con gran impacto.

El cambio deja a los Celtics con un quinteto de muchas garantías con tres All-Stars entre sus previsibles cinco hombres de inicio: Kyrie Irving, Jaylen Brown, Gordon Hayward, Marcus Morris y Al Horford. Además mantienen a Terry Rozier, Marcus Smart, Jayson Tatum y al resto de jugadores de una más que amplia plantilla.

Habrá quien piense que los Celtics pierden con este trato, pero tal vez Ainge haya reducido la situación a querer dar más minutos a Brown y Tatum y verse en la temporada 2018-19 pagando más de 80 millones entre tres jugadores teniendo que elegir quien quería que fuese el tercero tras Al Horford y Gordon Hayward: ¿Isaiah Thomas o Kyrie Irving?

Queda por ver si esta nueva plantilla de los Celtics es capaz de superar a LeBron James en el Este y de convertirse en un verdadero candidato a destronar a los Warriors si se cumplen todos los vaticinios y Golden State se clasifica para sus cuartas Finales consecutivas.

En Cleveland salen reforzados

En Cleveland se están preparando para un futuro en dos versiones: con y sin LeBron James. Los Cavaliers saben que en julio 2018 tocará o bien mejorar la plantilla para seguir siendo candidatos al anillo 2019 con LeBron al frente o bien rehacer el equipo aprovechando la elección del Draft de 2018 que ha entregado Boston y decidir si hacer una oferta de renovación a Thomas. Eso por no mencionar que, aunque LeBron decidiese seguir, Thomas puede optar por marcharse de Cleveland el próximo julio y ni siquiera dar opción a los Cavs de continuar con sus servicios al ser agente libre sin restricciones a partir del 30 de junio de 2018.

Esa posible marcha de Thomas es lo que ha hecho que los Cavs hayan conseguido un paquete amplio a cambio de Irving, algo que otros equipos como Indiana Pacers o Chicago Bulls no han logrado a la hora de traspasar a Paul George y Jimmy Butler respectivamente.

Cleveland ha apostado por cerrar el trato con Boston a pesar de ser su máximo rival en el Este porque Boston era el único equipo que ofrecía un cambio que sirve tanto para el presente como para el futuro. Los Cavs son, a priori, más completos ahora con Thomas, Crowder y el prometedor Zizic además de estar en disposición de llegar a 2018 y reconstruir si LeBron se marcha, con jóvenes y la elección de Brooklyn como bandera y la opción de mantener a Thomas tras ver como responde físicamente tras su lesión.

El caso es que Cleveland parece que, al menos durante la siguiente temporada, cubrirá la ausencia de Irving con un jugador de similar producción ofensiva (Irving y Thomas anotaron con la misma eficiencia en situaciones de uno contra uno durante la pasada temporada según Synergy Sports) y añade una pieza que puede convertirse en vital con Jae Crowder. Crowder es un excelente alero defensivo que además tiene un contrato perfecto para los estándares NBA: producción permanente a ambos lados de la pista durante tres años más por una media de 7 millones de dólares al año.

Sí, puede que Cleveland haya ganado, pero no por tanta diferencia como pueda parecer a primera vista. Boston no lo ha hecho ni mucho menos mal teniendo en cuenta que no puede acumular activos de forma eterna. Irving es una estrella contrastada, “algo seguro” como dice Danny Ainge, mientras que Thomas, tres años mayor que Irving, depende mucho de una condición física perfecta para rendir y una elección del Draft no deja de ser una apuesta arriesgada que puede salir muy bien o muy mal, como bien ilustra el hecho de que Irving (1º) y Thomas (60º) fueron respectivamente primera y última elección del Draft 2011.