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#MLB: José Ramírez ha silenciado a sus críticos y merece ir al Juego de Estrellas

CLEVELAND - Desde que era un niño en la ciudad de Baní en República Dominicana, a José Ramírez siempre le decían que era demasiado pequeño para llegar a Grandes Ligas.

"Empecé a jugar pequeñas ligas en un sitio que se llama Fortuna. A todos los torneos que mi papá me llevaba todo el mundo decía: 'Ese tipo es un tremendo pelotero. Mira la energía, ¡cómo juega!' Pero todo el mundo decía que yo no iba a firmar porque era muy chiquito y flaco", explicó Ramírez, de 24 años, quien ahora mide 5 pies y 7 pulgadas.

"Yo estaba siempre de noche haciendo muchas barras; todo lo que fuera para crecer. Agarraba y hacía cien barras en una noche. Siempre trababa duro para coger libras. Siempre sentía que con Dios mediante yo iba ser un profesional; iba a tirar para adelante, porque no había nadie que trabajara más que yo".

Cuando se convirtió en adolescente, el padre de Ramírez, don Enrique (de donde viene su apodo de 'Enriquito'), lo llevó a uno de los programas de béisbol en Baní. Allí el entrenador que dirigía el programa le dijo al señor Ramírez que podía dejar a su hijo allí, pero que sería una pérdida de tiempo.

"El señor me dijo, 'Tú sabes aquí no tienes mucha oportunidad'. Le dijo a mi papá, 'Si tú quieres déjalo aquí, pero tú sabes que él es muy chiquito y aquí no tiene chance porque yo estoy bregando con muchos prospectos'", explicó el antesalista. "Pero yo soy una persona que siempre he confiado que aunque yo no tenga esa oportunidad ahí mismo, siempre confío en que va a llegar la oportunidad. Sigo siempre trabajando duro".

Ramírez les ha demostrado no sólo a ese entrenador sino también a muchos otros que dudaron de sus agallas que estaban equivocados, ya que ahora está teniendo una de las mejores temporadas para cualquier tercera base en Grandes Ligas.

Después del partido del miércoles, un triunfo 5-2 sobre los Vigilantes de Texas que les dio a los Indios de Cleveland una ventaja de medio juego al tope de la División Central de la Liga Americana, Ramírez cuenta con un promedio de bateo de .323, el mejor entre todos los tercera base en Grandes Ligas, y el cual aumenta a .350 jugando como local desde el inicio de la temporada 2016.

Ramírez también lidera todos los antesalistas en imparables con 93, carreras anotadas con 42 y en OPS con .940. Su porcentaje de embasarse de .396, 24 dobles y cuatro triples son la mayor suma entre todos los tercera base en la Americana. En sus últimos 31 juegos, Ramírez ha bateado para .398 con 16 dobles, seis jonrones y 11 carreras impulsadas.

"Mini Me", como lo llaman sus amigos cercanos, y quien creció queriendo ser como José Reyes, es ahora recibido en cada turno al plato en Progressive Field con los mismos cánticos de "¡José!, ¡José!, ¡José!" que han sido siempre dirigidos al ahora tercera base de los Mets de Nueva York.

"El pelotero como yo quería ser, porque yo siempre he amado a ese pelotero, es José Reyes. Yo decía es muy difícil hacer lo que hace José Reyes porque es demasiado completo, pero si me pongo para lo mío y trabajo duro y siempre estoy enfocado en esto y me dedico, puedo ser un tremendo pelotero como él. Una vez le dije, 'Tú eres mi pelotero favorito" y me dijo él, 'Deja el relajo, ¡tú me tienes que enseñar a mí como tú haces las cosas!'", dijo Ramírez.

Ahora Ramírez espera que su arduo trabajo y su excepcional inicio de temporada sean suficientes para ganarse un puesto en el Juego de Estrellas. A las alturas de la última actualización en votos, Ramírez se ubicaba segundo en votación detrás de su compatriota dominicano Miguel Sanó, de los Mellizos de Minnesota.

"Los voy a poner a gozar a ellos", dijo Ramírez sobre la posibilidad de compartir con los aficionados en Miami, donde se celebrará el Juego de Estrellas el próximo 12 de julio. "Siempre estamos pendientes a ellos en las redes sociales. ¡Los fanáticos son míos!, estoy bien agradecido con ellos, del amor que le dan a uno. Tienen que seguir votando, porque esperemos ir a ese Juego de Estrellas".

Y para cumplir con sus aficionados, Ramírez se asoció con una torrefactora de café artesanal llamada Cleveland Coffee Company, la cual creó una edición especial de café llamada "José! José!, donde una porción de las ventas serán en donativo al Boys and Girls Club de Cleveland.

Ramírez aprovechó la oportunidad para recaudar fondos a beneficio de niños necesitados para ayudarlos a alcanzar su máximo potencial.

"Me siento bien porque lo puedo hacer. Tal vez no pasó conmigo, nadie nos ayudó, pero uno sabe por lo que la gente pasa y esos niños también. No es fácil para ellos. Me siento súper bien por eso", concluyó.