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#MLB: Hay un poco del Bambino en Aaron Judge

Aaron Judge está a dos meses de completar su primer año de servicio en Grandes Ligas, y no ha sido electo a un solo equipo Todos Estrellas ni ha ganado un gran premio. Mark Reynolds y Steven Souza Jr. y muchos otros han logrado más en sus respectivas carreras que Judge, quien es tan nuevo en el deporte que sigue aprendiendo cómo navegar por los pasillos de los estadios para llegar a los camerinos visitantes.

Pero al analizar el potencial de mercadeo de Judge en la forma en que uno podría crear un pronóstico del clima, se podría derivar algunas lecciones de uno de los mejores de todos los tiempos en el béisbol: Babe Ruth, una estrella transformadora que elevo el deporte al estatus de pasatiempo nacional en su época.


En su primera temporada completa con los Yankees, Aaron Judge se ha convertido en una estrella gracias a su rara combinación de poder y producción. Photo by Elsa/Getty Images
Ruth se convirtió en una leyenda debido a algunos de estos factores que capturaron la imaginación de los fanáticos de su tiempo:

Con 6 pies 2 pulgadas y 215 libras, Ruth dejaba pequeños a la mayoría de los jugadores de esa época. Ty Cobb medía 6-1 y pesaba 175 libras, el intermedista miembro del Salón de la Fama Eddie Collins medía 5-9 y pesaba 175 libras, y Walter Johnson - conocido como el "Gran Tren" - medía 6-1, y pesaba 200 libras. Con su gruesa parte superior del cuerpo, Ruth no se parecía a otros jugadores de béisbol.

Podía batear la pelota más lejos que sus compañeros y batear más cuadrangulares que cualquier otro. En 1920, Ruth lideró la Liga Americana con 54 jonrones - más que cualquier otro equipo.

Ruth jugó en el mayor mercado del béisbol en un estadio adaptado a sus habilidades particulares como bateador de poder - con una corta distancia de la cerca en el jardín derecho - al grado que el Yankee Stadium se conocía como la Casa Que Ruth Construyó.

Era el mejor jugador en la liga, logrando números que no se habían visto antes, bateando la pelota a donde nadie la había bateado antes.


Y cuando Ruth venía al plato, no se le podían quitar los ojos de encima. Como decía uno de sus compañeros, incluso sus ponches eran épicos, con Ruth abanicando la pelota tan duro que se caía. En el medio de su carrera - e incluso después de ella - los fanáticos se reunían para verlo tomar prácticas de bateo, para ver la fuerza y el poder.


¿Acaso algo de eso les suena familiar?

Hasta hoy, Judge lidera las mayores en jonrones y está en la delantera en las categorías que conforman la Triple Corona en la LA... para los Yankees... quienes juegan en un estadio relativamente nuevo que recompensa a los toleteros derechos que pueden batear la pelota hacia la banda contraria... como Judge.

Desde el inicio de los entrenamientos primaverales, fanáticos y compañeros y rivales se detienen dondequiera que estén para ver a Judge tomar sus prácticas de bateo, porque se preguntan lo que va a hacer próximamente, y cuán lejos podría batear el siguiente lanzamiento - haciendo cosas que ellos no habían visto antes. "Este chico es de otro planeta", dijo Pablo Sandoval en el camerino de los Medias Rojas luego del cuadrangular de 496 pies de Judge el domingo.

A Ruth le encantaba ser el centro de atención y estar en el gran escenario. Judge no parece tener la misma personalidad atrayente de Ruth, dentro y fuera del terreno; es muy discreto y de forma reflexiva desvía la atención.


Pero para un deporte y para un equipo que anda en búsqueda de una estrella, Judge ha dado grandes pasos hacia esa meta. Por lo menos él tiene algunos de los elementos de la fórmula que elevó a Ruth al estatus de ícono.

Por Buster Olney / ESPN Deportes