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#MLB: Big Papi ha causado gran impacto en República Dominicana

#MLB: Big Papi ha causado gran impacto en República Dominicana
Maikel Franco ríe al recordar esta historia porque sabe que no sólo le ha ocurrido a él. Docenas, si no cientos, de jugadores en clubhouses en todas las Mayores pueden contar sus encuentros con Big Papi, ese momento cuando Ortiz les dio consejos sin ellos pedirlos, su opinión y el apoyo necesario para avanzar en sus carreras.

Ortiz decidió poner fin a su carrera en octubre pasado, a pesar que comandaba las Mayores en las categorías de dobles, porcentaje de slugging y OPS en su temporada de despedida. Como se mantiene firme en su decisión de permanecer retirado, los Medias Rojas de Boston retirarán el No. 34 en una ceremonia previa al partido de este viernes. Ortiz será la décima persona en tener su número pintado en la cerca del jardín derecho del Fenway Park, junto a Ted Williams (9), Joe Cronin (4), Bobby Doerr (1), Carl Yastrzemski (8), Carlton Fisk (27), Johnny Pesky (6), Jim Rice (14), Pedro Martínez (45) y Wade Boggs (26).

Sin embargo, el legado de Ortiz se extenderá más allá del número de su uniforme, más allá de los 541 jonrones de por vida y los tres anillos de Serie Mundial. Vivirá por el impacto que causó en una generación de jóvenes peloteros. Y aunque Ortiz mostró interés por todos ellos, mantuvo una mirada particularmente cercana a sus compatriotas de la República Dominicana, en donde se convirtió en tesoro nacional, al punto que el presidente de ese país Danilo Medina acudió al Fenway a lanzar el primer pitcheo protocolar antes del último partido de temporada regular de Ortiz.

Es algo exagerado pensar en Ortiz como un Babe Ruth dominicano. Big Papi no puede compararse en su cifra de cuadrangulares con el Bambino. De hecho, se encuentra detrás de Samuel Sosa, Albert Pujols y su ex compañero de los Medias Rojas Manny Ramírez en la lista de jonrones de por vida para jugadores nacidos en Quisqueya. No obstante, cuando hablamos de una personalidad carismática y colorida, Ortiz se codea con Ruth, especialmente en su país natal.

Bien sea al escupir sus guantines de bateo, chocar sus manos antes de cada swing, apuntar al cielo en tributo a su fallecida madre tras cruzar el plato con cada jonrón, o usando suficiente joyería para iluminar un estadio de noche, Ortiz destilaba un estilo imitado por niños desde Santo Domingo hasta Puerto Plata.

Y aunque hacía swing con una fuerza bruta descomunal y tuvo su dosis de problemas en el terreno y discusiones con los medios, siendo vinculado a una prueba fallida en 2003 para detectar sustancias prohibidas, las imágenes de Ortiz que permanecerán en la memoria de todos serán aquellas con una sonrisa en su rostro y su brazo rodeando a un compañero, brindándole los conocimientos y experiencia que le fueron inculcados a principios de su carrera por el lanzador miembro del Salón de la Fama Pedro Martínez.

"Cuando David habla, todos escuchan, especialmente en República Dominicana", indica el toletero de los Marineros de Seattle Nelson Cruz. "Lo vimos como un ídolo. Lo vimos mientras crecíamos jugando al béisbol, siendo el héroe cuando todos lo esperábamos. Es un modelo para todos los jugadores dominicanos".

De joven, Cruz tuvo pocos encuentros con Ortiz. Sin embargo, se llegaron a conocer de cerca en 2009 como compañeros en el Clásico Mundial de Béisbol. Cruz recuerda ver a Ortiz de cerca "a fin de entender lo que pensaba, lo que hace entre turnos, cuál es su forma de actuar cuando no está jugando. Traté de seguir todo lo que hacía". Aún ahora, luego de conectar casi 300 jonrones de por vida y haber acudido al Juego de Estrellas en cuatro ocasiones, Cruz dice que contacta a Ortiz para pedirle consejos sobre cómo destacarse siendo bateador designado.

Para el toletero de los Azulejos de Toronto José Bautista, el momento clave con Ortiz se produjo en el invierno de 2002, dos años antes de hacer su debut en las Mayores y en la temporada muerta en la cual Ortiz fue liberado por los Mellizos de Minnesota. Jugaban pelota invernal en República Dominicana cuando Ortiz le ofreció una cena a Bautista.

"Estaba pasando por dificultades, y me dijo: "Oye, veo tu talento, pero no va a explotar del día a la noche. Es un proceso. Lleva algo de tiempo", dijo Bautista años atrás durante el torneo benéfico de golf organizado por Ortiz en República Dominicana. "Ese es exactamente el tipo de consejos que me ha dado desde el primer día".

Y no son sólo bateadores quienes cuentan estas historias. Cuando el potente diestro de los Yankees de Nueva York Dellin Betances era novato en 2014, Ortiz notó una debilidad al verlo lanzar. Ortiz le pidió a un amigo el número de teléfono de Betances, lo llamó y le indicó el problema, sin importar que Betances jugara para el mayor rival de los Medias Rojas y que podía usar los consejos de Ortiz en su contra. (Hasta que finalmente Ortiz pudo soltar jonrón contra Betances, Big Papi iba de 8-0 con cuatro ponches en sus enfrentamientos).

Betances, nacido en la zona de Washington Heights de Manhattan de padres dominicanos, describe la llamada de Ortiz como "algo surrealista". Durante los años, desarrollaron una amistad, y Ortiz siempre le ha ofrecido apoyo y consejos.

"Muestra la clase de persona que es", dijo Betances durante el Juego de Estrellas del año pasado. "Intenta cuidar a los jóvenes que avanzan en este deporte".

El segunda base de los Marineros Robinson Canó se refiere a Ortiz como "mi hermano mayor". Coincidentemente, esta es la forma en la cual el toletero de los Medias Rojas Hanley Ramírez se refiere a Big Papi.

En 2010, Ramirez fue el objeto de atención de los medios en Estados Unidos al jugar mal un elevado, haciendo que se fuera hacia el jardín izquierdo y no correr lo suficientemente fuerte a fin de buscarlo, incidente que causó una serie de dimes y diretes con el entonces manager de los Marlins de Florida Fredi González y le causó a Ramírez la reputación de ser niño problema. No obstante, lo pudo superar, en gran medida debido al aliento constante de Ortiz a través de llamadas y mensajes.

"No sé si tú lo sabes, pero, cuando firmé mi primer contrato con los Marlins, él fue la primera persona a quien llamé para informarle. Le dije todo, cada detalle", dice Ramírez. "David es el hermano mayor que la vida no me dio al nacer. Está pendiente de mí 24/7, cada día. Les puedo mostrar mi teléfono. Me escribe a cada minuto. Quiere saber cómo me va. Tenemos una relación así. Es mi mentor. Es mi todo".

No es de extrañarse entonces que Cruz, Bautista, Canó, Ramírez e incontables otros peloteros viajan cada año a República Dominicana a fin de participar en el torneo anual de golf de Ortiz. El evento, el cual se ha celebrado anualmente desde 2008, recauda fondos para el Fondo Infantil David Ortiz, el cual provee cuidados pediátricos críticos a niños en Nueva Inglaterra y la República Dominicana.

Entre los proyectos de Ortiz para su vida después del béisbol está la creación de una academia en la República Dominicana, a fin de proveer a los niños con mejores facilidades y oportunidades de jugar a la pelota.

"Si lo consigue hacer, tendrá un impacto muy positivo para todos los niños allá", dice Cruz. "Cuando va a República Dominicana, uno puede constatar cuánta gente recibe su ayuda. No se trata solamente de la forma como se desempeñó en el campo, y fue un desempeño admirable. También se trata de la forma en la cual puede tocar a las personas. Es asombroso".

Y además profundo. Franco no recibió el llamado a las Mayores sino hasta septiembre de 2014, cuando jugaba en Triple-A. Sin embargo, siempre cargaba consigo las palabras de aliento y los consejos de Ortiz.

"Todos en República Dominicana hablan de él... Todo el mundo", dice Franco. "El año pasado, cuando se retiró, todos hablaban de David Ortiz. Todos están muy orgullosos de él por todo lo que hizo por los peloteros latinos. Nos dio esa hambre de jugar, de querer mejorar para así, uno de estos días, poder ser como Big Papi".

Franco ríe al recordar esta historia porque sabe que no sólo le ha ocurrido a él. Docenas, si no cientos, de jugadores en clubhouses en todas las Mayores pueden contar sus encuentros con Big Papi, ese momento cuando Ortiz les dio consejos sin ellos pedirlos, su opinión y el apoyo necesario para avanzar en sus carreras.

Ortiz decidió poner fin a su carrera en octubre pasado, a pesar que comandaba las Mayores en las categorías de dobles, porcentaje de slugging y OPS en su temporada de despedida. Como se mantiene firme en su decisión de permanecer retirado, los Medias Rojas de Boston retirarán el No. 34 en una ceremonia previa al partido de este viernes. Ortiz será la décima persona en tener su número pintado en la cerca del jardín derecho del Fenway Park, junto a Ted Williams (9), Joe Cronin (4), Bobby Doerr (1), Carl Yastrzemski (8), Carlton Fisk (27), Johnny Pesky (6), Jim Rice (14), Pedro Martínez (45) y Wade Boggs (26).

Sin embargo, el legado de Ortiz se extenderá más allá del número de su uniforme, más allá de los 541 jonrones de por vida y los tres anillos de Serie Mundial. Vivirá por el impacto que causó en una generación de jóvenes peloteros. Y aunque Ortiz mostró interés por todos ellos, mantuvo una mirada particularmente cercana a sus compatriotas de la República Dominicana, en donde se convirtió en tesoro nacional, al punto que el presidente de ese país Danilo Medina acudió al Fenway a lanzar el primer pitcheo protocolar antes del último partido de temporada regular de Ortiz.

Es algo exagerado pensar en Ortiz como un Babe Ruth dominicano. Big Papi no puede compararse en su cifra de cuadrangulares con el Bambino. De hecho, se encuentra detrás de Samuel Sosa, Albert Pujols y su ex compañero de los Medias Rojas Manny Ramírez en la lista de jonrones de por vida para jugadores nacidos en Quisqueya. No obstante, cuando hablamos de una personalidad carismática y colorida, Ortiz se codea con Ruth, especialmente en su país natal.

Bien sea al escupir sus guantines de bateo, chocar sus manos antes de cada swing, apuntar al cielo en tributo a su fallecida madre tras cruzar el plato con cada jonrón, o usando suficiente joyería para iluminar un estadio de noche, Ortiz destilaba un estilo imitado por niños desde Santo Domingo hasta Puerto Plata.

Y aunque hacía swing con una fuerza bruta descomunal y tuvo su dosis de problemas en el terreno y discusiones con los medios, siendo vinculado a una prueba fallida en 2003 para detectar sustancias prohibidas, las imágenes de Ortiz que permanecerán en la memoria de todos serán aquellas con una sonrisa en su rostro y su brazo rodeando a un compañero, brindándole los conocimientos y experiencia que le fueron inculcados a principios de su carrera por el lanzador miembro del Salón de la Fama Pedro Martínez.

"Cuando David habla, todos escuchan, especialmente en República Dominicana", indica el toletero de los Marineros de Seattle Nelson Cruz. "Lo vimos como un ídolo. Lo vimos mientras crecíamos jugando al béisbol, siendo el héroe cuando todos lo esperábamos. Es un modelo para todos los jugadores dominicanos".


De joven, Cruz tuvo pocos encuentros con Ortiz. Sin embargo, se llegaron a conocer de cerca en 2009 como compañeros en el Clásico Mundial de Béisbol. Cruz recuerda ver a Ortiz de cerca "a fin de entender lo que pensaba, lo que hace entre turnos, cuál es su forma de actuar cuando no está jugando. Traté de seguir todo lo que hacía". Aún ahora, luego de conectar casi 300 jonrones de por vida y haber acudido al Juego de Estrellas en cuatro ocasiones, Cruz dice que contacta a Ortiz para pedirle consejos sobre cómo destacarse siendo bateador designado.

Para el toletero de los Azulejos de Toronto José Bautista, el momento clave con Ortiz se produjo en el invierno de 2002, dos años antes de hacer su debut en las Mayores y en la temporada muerta en la cual Ortiz fue liberado por los Mellizos de Minnesota. Jugaban pelota invernal en República Dominicana cuando Ortiz le ofreció una cena a Bautista.

"Estaba pasando por dificultades, y me dijo: "Oye, veo tu talento, pero no va a explotar del día a la noche. Es un proceso. Lleva algo de tiempo", dijo Bautista años atrás durante el torneo benéfico de golf organizado por Ortiz en República Dominicana. "Ese es exactamente el tipo de consejos que me ha dado desde el primer día".

Y no son sólo bateadores quienes cuentan estas historias. Cuando el potente diestro de los Yankees de Nueva York Dellin Betances era novato en 2014, Ortiz notó una debilidad al verlo lanzar. Ortiz le pidió a un amigo el número de teléfono de Betances, lo llamó y le indicó el problema, sin importar que Betances jugara para el mayor rival de los Medias Rojas y que podía usar los consejos de Ortiz en su contra. (Hasta que finalmente Ortiz pudo soltar jonrón contra Betances, Big Papi iba de 8-0 con cuatro ponches en sus enfrentamientos).

Betances, nacido en la zona de Washington Heights de Manhattan de padres dominicanos, describe la llamada de Ortiz como "algo surrealista". Durante los años, desarrollaron una amistad, y Ortiz siempre le ha ofrecido apoyo y consejos.

"Muestra la clase de persona que es", dijo Betances durante el Juego de Estrellas del año pasado. "Intenta cuidar a los jóvenes que avanzan en este deporte".

El segunda base de los Marineros Robinson Canó se refiere a Ortiz como "mi hermano mayor". Coincidentemente, esta es la forma en la cual el toletero de los Medias Rojas Hanley Ramírez se refiere a Big Papi.

En 2010, Ramirez fue el objeto de atención de los medios en Estados Unidos al jugar mal un elevado, haciendo que se fuera hacia el jardín izquierdo y no correr lo suficientemente fuerte a fin de buscarlo, incidente que causó una serie de dimes y diretes con el entonces manager de los Marlins de Florida Fredi González y le causó a Ramírez la reputación de ser niño problema. No obstante, lo pudo superar, en gran medida debido al aliento constante de Ortiz a través de llamadas y mensajes.

"No sé si tú lo sabes, pero, cuando firmé mi primer contrato con los Marlins, él fue la primera persona a quien llamé para informarle. Le dije todo, cada detalle", dice Ramírez. "David es el hermano mayor que la vida no me dio al nacer. Está pendiente de mí 24/7, cada día. Les puedo mostrar mi teléfono. Me escribe a cada minuto. Quiere saber cómo me va. Tenemos una relación así. Es mi mentor. Es mi todo".

No es de extrañarse entonces que Cruz, Bautista, Canó, Ramírez e incontables otros peloteros viajan cada año a República Dominicana a fin de participar en el torneo anual de golf de Ortiz. El evento, el cual se ha celebrado anualmente desde 2008, recauda fondos para el Fondo Infantil David Ortiz, el cual provee cuidados pediátricos críticos a niños en Nueva Inglaterra y la República Dominicana.

Entre los proyectos de Ortiz para su vida después del béisbol está la creación de una academia en la República Dominicana, a fin de proveer a los niños con mejores facilidades y oportunidades de jugar a la pelota.

"Si lo consigue hacer, tendrá un impacto muy positivo para todos los niños allá", dice Cruz. "Cuando va a República Dominicana, uno puede constatar cuánta gente recibe su ayuda. No se trata solamente de la forma como se desempeñó en el campo, y fue un desempeño admirable. También se trata de la forma en la cual puede tocar a las personas. Es asombroso".

Y además profundo. Franco no recibió el llamado a las Mayores sino hasta septiembre de 2014, cuando jugaba en Triple-A. Sin embargo, siempre cargaba consigo las palabras de aliento y los consejos de Ortiz.

"Todos en República Dominicana hablan de él... Todo el mundo", dice Franco. "El año pasado, cuando se retiró, todos hablaban de David Ortiz. Todos están muy orgullosos de él por todo lo que hizo por los peloteros latinos. Nos dio esa hambre de jugar, de querer mejorar para así, uno de estos días, poder ser como Big Papi".

Scott Lauber | Escritor de ESPN
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Emmanuel Rosario A.

Ingeniero en Sistemas, Artista Plástico y Analista Estadístico de Béisbol. Toda mi vida me han facinado el Deporte, en especial el Béisbol y sus Estadísticas tanto tradicionales como Sabermeticas, me puedes seguir en Twitter: @EmmaDeportes 

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